El Leadercal compromete solo el 11,5% de sus fondos en sus dos primeros años

La crisis ha ralentizado la iniciativa inversora y desde octubre de 2008 se han recogido 47 proyectos, 13 productivos y 34 no productivos, que percibirán en total ayudas por 565.201 euros de los 4,9 millones de que dispone el programa

Azúa - N.L.V. / Peñaranda de Duero
La crisis económica está haciendo mella también en el carácter emprendedor que habitualmente se atribuye a los ribereños. Buena muestra de ello es la ralentización que se aprecia en la llegada de proyectos inversores que buscan financiación a través del programa Leadercal, que gestiona la Asociación para el Desarrollo Rural Integral Ribera del Duero.
De los más de 4,9 millones de euros con que está dotada esta iniciativa, que ya ha superado el ecuador de su desarrollo, ya que se constituyó oficialmente en octubre de 2008 y el plazo para optar a sus subvenciones finaliza el 1 de noviembre de 2013, hasta el momento solo se ha comprometido algo más de 565.000 euros, lo que apenas supone un 11,5% de sus fondos.
La desaceleración inversora en este ámbito se ha dejado notar sobre todo en el escaso porcentaje de iniciativas que dejan de ser una mera consulta para traducirse en una solicitud de ayuda para materializarse, «No puedo estimar un tanto por ciento, pero no llegan a la mitad», reconoce Gloria Albarrán, gerente de la ADRI encargada de gestionar este programa, que tiene entre sus objetivos el apoyo a inversiones encaminadas a la creación y/o ampliación de microempresas, el fomento de actividades turísticas, la generación de servicios básicos para la economía y la población rural, inversiones encaminadas a la diversificación hacia actividades no agrícolas y la renovación y desarrollo de las poblaciones rurales.
Hasta el momento, se han recogido en las oficinas de Peñaranda de Duero un total de 47 solicitudes. De ellas, tan solo 13 corresponden a proyectos productivos, normalmente promovidos por particulares interesados en el autoempleo a través de la creación de talleres artesanales o pequeñas industrias de carácter familiar.
Siguen predominando entre todas ellas aquellas que se orientan hacia temas de turismo, como bodegas que buscan adaptarse a las necesidades del enoturismo o que buscan el desarrollo y acondicionamiento de establecimientos de turismo rural. Destaca también la poca presencia de iniciativas agroalimentarias, sector que por el contrario tiene una enorme pujanza en otros grupos de acción local como el de Ribera del Duero.
Los 34 proyectos restantes son de iniciativas no productivas detrás de las cuales suelen estar ayuntamientos y organismos de carácter más o menos público que centran sus esfuerzos en la recuperación de patrimonio, la creación y mejora de servicios sociales de apoyo a los mayores y/o a los niños y a dotarse de espacios públicos, similares a centros cívicos o sociales, que cubran las necesidades de sus habitantes. Las intervenciones en los templos de localidades como Fuentenebro, Pedrosa de Duero o Villaescusa de Roa, la recuperación de una bodega subterránea en Peñaranda de Duero, el Parque de los Animales de la Lana o la construcción de centros sociales en La Vid y Vadocondes son algunas de las actuaciones subvencionadas.

Menor volumen inversor

El descenso en el montante final de la inversión es otro de los datos más significativos que arroja el análisis de estos primeros años de funcionamiento del Leadercal. Basándose de nuevo en la división entre proyectos no productivos y productivos, entre los primeros apenas se superan los cien mil euros de gasto, precisamente porque al ser promovidos por corporaciones locales, éstas han visto muy limitada su capacidad inversora en los últimos años. Respecto a los segundos, la inversión es ligeramente superior, situándose entre los cien mil y los trescientos mil.
Esta contención en el gasto provoca que sean menores también las cifras de inversión total, que en la actualidad se sitúa en 880.000 euros. «Estamos a un nivel un poco más bajo, porque antes un euro de inversión pública generaba fácilmente dos euros o dos y medio de inversión privada y ahora no se está ni siquiera duplicando», explica Gloria Albarrán.
Desde el ADRI, de todas maneras, se pide cautela ante estos datos y no hacer una lectura en negativo. Sobre todo, teniendo en cuenta que en las anteriores convocatorias del programa, cuando se designaba Prodercal, en sus primeros años de funcionamiento se notaba una tímida presentación de proyectos y liberación de fondos, que se aceleraba sobre todo en los dos últimos ejercicios de vigencia. «Siempre hemos visto que se empieza lento y luego se va cogiendo ritmo. La experiencia anterior hace que tampoco nos preocupe mucho esta situación», indicó la gerente, quien explica que entre los objetivos planteados para 2011 se encuentra aumentar el volumen de ayudas concedido mediante campañas de difusión del programa Leadercal.

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